La televisión por cable en Uruguay

Primera Parte

La televisión por cable en el vecino país de Uruguay tiene ciertas características diferenciadas de Argentina, y me atrevería decir que también con muchos otros países donde este servicio está fuertemente posicionado en el concierto de las comunicaciones.

Y las diferencias no son solamente desde el punto de vista de los objetivos. Parten desde sus orígenes y las motivaciones de los pioneros. Si tomamos el ejemplo de cómo esta actividad se inicia en Estados Unidos, debemos recordar que, al igual que en Argentina, surge por casualidad o necesidad y no precisamente como un medio de interés público.

Veamos estos ejemplos. Corría el año 1948 y en Estados Unidos, donde ya se conocía la televisión abierta, John Walson, oriundo del estado de Pennsylvania y propietario de un negocio de electrodomésticos, comprobó que un cordón montañoso interfería las señales aéreas, motivo por el cual no podía vender televisores. Con ingenio, solucionó el problema instalando en lo más alto de la montaña una antena receptora, y desde allí bajó un cable coaxil hasta su negocio. Al colocar un televisor en su vidriera, los vecinos se agolpaban entusiasmados. Por cada aparato que vendía este verdadero pionero se vio obligado a hacer una extensión del cable hasta el domicilio del comprador. De esta manera descubrió el segundo negocio, ya que cobraba cien dólares el derecho de instalación y un abono mensual de dos dólares para mantenimiento. Si bien encontró una solución para los habitantes de su ciudad, este emprendimiento le ayudó a vender televisores, que fue su principal objetivo. Vale aclarar que antes de morir John Walson dejó una empresa llamada Servicio Electrónico de Televisión por Cable, con más de 400 empleados.

En Argentina, la situación se repite con los mismos objetivos, aunque  no por las limitaciones topográficas sino por los intereses encontrados en los primeros años de la televisión, que impedían la instalación de nuevos canales en el interior del país. Recordemos que Canal 7 de Buenos Aires sale al aire en 1951 y recién diez años después inicia sus transmisiones Canal 12 de Córdoba. En consecuencia, el resto del país no recibía ninguna señal de televisión.

Si tomamos los primeros ejemplos de los llamados circuitos cerrados, descubrimos que la mayoría de los pioneros eran también comerciantes de artículos del hogar preocupados por comercializar los aparatos receptores en zonas donde no llegaba ninguna señal.

Esto los obligaba a armar programaciones propias, con largometrajes y viejas series de 16 milímetros, a diferencia de John Walson que tomaba con su antena, al tope de la cadena montañosa, los canales aéreos de televisión.

Estos dos ejemplos marcan la diferencia que comentara anteriormente con la televisión por cable de Uruguay. Este es un país donde el servicio se desarrolló mucho tiempo después  que en los anteriormente citados. Por tal razón, las motivaciones fueron sensiblemente diferentes.

La mayoría de los protagonistas están aún operando y los objetivos respondían a una realidad comunicacional más actualizada; por supuesto, sin perder de vista el aspecto comercial del emprendimiento.

Desde el próximo número, y en la medida que el espacio lo permita, describiré los aspectos más sobresalientes de esta actividad, que hoy en Uruguay tiene una importante penetración y representa además una significativa fuente de trabajo.

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