Los que hicieron historia. El pasado no siempre fue mejor, pero sí más divertido

Los que Hicieron Historia

El pasado no siempre fue mejor, pero si más divertido

Hay una frase muy popular que dice ¨todo tiempo pasado fue mejor¨. No estoy muy seguro si en esta actividad se da, pero lo que si puedo afirmar es que en los comienzos de los circuitos cerrados de televisión, el pasado fue mucho más divertido, más vocacional y mucho más lleno de anécdotas que el presente.

Aun perdura la eterna disputa nacional de cuál fue el primer siistema que se intaló en Argentina. Por un lado se arrogan ese mérito los salteños. Documentalmente, demuestran lo contrario los puntanos de Villa Mercedes, San Luis. También Carlos Vartalitis, de Villa María, afirmaba ser el primero.

Todo esto es anecdótico ya que lo importante es destacar que entre 1963 y 1964 aparecieron los primeros audaces jugando a la aventura de hacer televisión.

Alberto Cometto, de Villa Mercedes, junto al ingeniero Ensel Aeschlieman. Mazzolo y Biasotti, desde Gral. Pico representando a una entidad cristiana. Dommingo Sacha, de Salta. Rodolfo Bonetti de Posadas. Fernanddo Gómez de Lincoln. Greter, de Bariloche. Arranz de Trelew y Esquel. Carlos Vartalitis, de Viilla María. Nosotros, de Río Cuarto y otros tantos más con los cuales formamos Cooprovisión.

Esta fue la primera cooperativa que agrupó a ese eelenco de radiodifusores, quienes habian logrado con un permiso municipal de uso de espacio aéreo, brindar televisión a sus comunidades, por encima de las reglamentaciones vigentes. Estaba prohibido el uso del aire (ondas Hertzianas), porque el Estado Nacional otorgaba esas ondas únicamente por concurso público. Por lo tanto estos sistemas no existian dentro de la ley de telecomunicaciones de entonces. En consecuencia, no estabamos sujetos a ninguna regulación que no fuera la de nuestro propio criterio. Creo que no nos equivocamos mayormente. Aprendimos sin escuela. Eran tiempos donde los principios éticos, morales y fudamentalmente la escala de valores se respetaban en toda su dimensión. A tal efecto teníamos en cuenta los horarios de los menores, esperabamos que salieran de la escuela y armábamos una grilla para ellos con tiempos limitados.

Los programas de entretenimientos usaban correcto lenguaje. Los informativos eran digeribles para toda la familia, cuidando de no mostrar escenas truculentas o hechos sangrientos. Por supuesto que se daban estas noticias, pero poniendo especial cuidado en la fuerza de la imagen audiovisual para que no afectara la salud mental de la audiencia.

Religiosamennte a las 22 horas, con algún dibujito o música característica se invitaba a los padres a que mandaran a los niños a dormir y generalmente estos cumplian gustosamente con el pedido.

Se procedía de esta manera porque después de dicho horario podía aparecer en pantalla alguna escena violenta o un beso muy apasionado.

A las doce de la noche se cerraba la transmisión con un mensaje espiritual y todo el mundo en paz se retiraba a descansar. Hasta diría con una dibujada sonrisa en el rostro.

Dentro de estas transmisiones, respetando los tiempos, se emitían los anuncios comerciales o promocionales por intermedio de cartones sobre atriles. No obstante, aquel operador evolucionado tenía la cadena de telecine con multiplexer y cámara de TV que leia la diapositiva instalada en correspondiente carrusel o pasaplaca.

Esta era la quinta maravilla. Tecnología de punta. La envidia de quienes no la tenían. Por supuesto que a corto plazo, todos nos sumamos al progreso. A esta altura creo que es evidente que no existía el videotape. Con la cadena de telecine, aquel que pudiera, o proyectando un filme sobre una pantalla que era a su vez tomada por una cámara industrial, emitíamos la programación con series y largometrajes de 16 milímetros.

Recuerdo tambien algunas empresas distribuidoras como Continental Televisión, Disargentel, Telecinema, Teleamérica film. Recuerdo a un excelente amigo como fue Ernesto González, hermano de Alberto, quien colaboró permanentemente con nuestra cooperativa.

En la actualidad, el personal afectado al servicio de atención al cliente, tiene toda la argumentación que el área de calidad total le ha enseñado para responder a esas quejas.

Días atrás escuché la respuesta más original ante la pregunta de por què repetían tanto una película. La telefonista contestó en el acto: ¨para que la aprenda, señora¨ Evidentemente fue muy graciosa, ¿pero me pregunto adónde habrá hecho el curso de calidad total?

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