| EDITORIAL Sky en Colombia anunció el pasado 29 de marzo que iniciará acciones legales ante la Superintendencia de Industria y Comercio y ante la Comisión Nacional de Televisión, en contra del Canal Caracol, socio de DirecTV en dicho país, por no haber permitido la transmisión del partido Colombia-Brasil por su sistema satelital. Y el asunto no para aquí; según Martha Elena Díaz Llano, gerente general de Sky-Colombia, el Ministerio de Comunicaciones autorizó la transmisión del partido por Señal Colombia (televisión pública), por considerarlo de interés nacional, y Canal Caracol también bloqueó dicha emisión. Las únicas cámaras que Caracol permitió en el estadio fueron las de Rede Globo y Bandeirantes. Por su parte, Canal Caracol, que pagó US$ 450.000 a la Confederación Colombiana, argumentó que el bloqueo se produjo porque no se llegó a un acuerdo con Sky sobre los derechos de transmisión. Y es que los derechos para la televisación de estas eliminatorias para el Mundial del 2002 ya empezaron a ser capítulos de una telenovela que apenas comienza. En América latina, estos derechos fueron adquiridos por una suma de dólares nunca antes pagada y su comercialización se está haciendo en forma discriminatoria de acuerdo al comprador-competidor, favoreciendo a los sistemas de cable que a su vez pertenecen a los mismos grupos que poseen los derechos. Esto deja de lado a muchos sistemas de cable, incluidos los independientes, y qué decir de la televisión abierta, que no puede acceder a la transmisión en directo porque los montos que se cobran no se justifican con el retorno publicitario. La compra de tales derechos incluye comprar también promesas y condiciones, como es la de que no se le venda a su competencia. Si un poderoso sistema como lo es Sky o un DirecTV afrontan tal situación, ¿qué suerte correrán los sistemas locales o regionales? Quizá la reflexión es más profunda aún, porque hoy es el fútbol, mañana serán otros contenidos. En Argentina: los partidos del seleccionado son transmitidos por la TV abierta en diferido y sólo se pueden ver en directo por cable. En Buenos Aires y sus alrededores los abonados debieron pagar como premium, mientras que en el interior los cables que contrataron la retransmisión no podían cobrar importes extras. Los derechos por los 9 partidos que el seleccionado juegue de local fueron comprados en 1998 por Torneos y Competencias de Argentina por US$15 millones y fueron revendidos a los cableoperadores en US$ 14 millones, más US$ 19 millones por los otros 9 partidos de visitante y los restantes 72 de las eliminatorias. Cabe mencionar que TyC se asoció a Traffic de Brasil, formando TyT, empresa que logró adquirir de las 10 federaciones participantes los derechos para toda América latina. En Bolivia, fracasó la negociación del gobierno para la transmisión del partido Uruguay-Bolivia y sólo se vio por cable. Brasil: Rede Globo y Bandeirantes, TV abierta, transmitieron en directo Brasil-Colombia, y PSN pasa los restantes de la eliminatoria. En Chile: PSN pide 750 mil dólares por cada partido (9); Canal 13 y Megavisión habrían ofrecido 6 millones por los 18 encuentros, pero el acuerdo no se hizo. En Perú, Telefónica pagó US$10,8 millones por los derechos de los 9 partidos a jugarse en Lima y los pasará por su sistema Cable Mágico y acordó con los canales abiertos 4 (América TV), 5 (Panamericana) y 7 (estatal). En Uruguay, al igual que en la capital de Argentina, los cables que operan en Montevideo emiten por sistema premium, y PSN posee los derechos para todos los partidos. Paraguay: sólo dos sistemas de cable compraron derechos. En Ecuador: la TV abierta aseguró el primer partido, Ecuador-Venezuela, y el resto de los partidos están en poder de PSN. En Venezuela: la falta de interés en este deporte hace que los canales abiertos no apuesten y sólo se ve por cable. En Centro América los derechos los compró Interforever y los vende a la televisión abierta; en Honduras, por ejemplo, los compró Televicentro. Quiero incluir una reflexión de un importante ejecutivo del medio: "si los cables no ponen el dinero y pelean por los derechos del fútbol, vendrá la TV abierta o el DTH y se los lleva. Y luego lloran la pérdida de sus abonados. Competir cuesta dinero, y el que no lo tiene deberá dar un paso al costado". El parlamento europeo y los sistemas de televisión pública presentaron un proyecto en el que cada país de la Unión tiene derecho a una lista de eventos deportivos, culturales y de entretenimiento, los cuales no los puede comprar o privatizar la televisión de pago, para garantizar el acceso a las masas. Titánica tarea para la televisión pública de América latina, que ha olvidado su labor de soberana defensora de un servicio público, cediendo espacios a los sectores privados, justamente por la incapacidad y la falta de estrategias para vivir la realidad actual y futura, en perjuicio de su propia esencia de ser y de su existencia como un instrumento para difundir contenidos de interés masivo y no para una minoría. Lo mismo para las entidades reguladoras, que deben ocuparse de proteger los derechos de sus gobernados al libre acceso de todas aquellas actividades que hacen al interés de la comunidad y del ser nacional. Es un tema de mucha sensibilidad, porque no sólo el deporte sino también el Arte y la Cultura cada vez más se vuelven contenidos elitistas. |