Dudas sobre el evidente
crecimiento de la industria de las comunicaciones definitivamente
no existen. Si esta se mira hoy en la aldea mundial, podemos
apreciar la gran capacidad de la industria de las comunicaciones
hacia el exterior de sí misma. Ha contribuido al surgimiento de las
comunicaciones internacionales como tema mayor de las agendas
políticas y económicas globales; ha sido creadora de nuevos métodos
para llegar al público, y se distingue por su gran capacidad de
generar mayores y diferentes canales para que la opinión pública
reciba todo tipo de información en tiempos cada vez más rápidos.
Todo lo anterior amerita el reconocimiento a los esfuerzos de los
aguerridos empresarios, ejecutivos y forjadores de los distintos
sectores de las comunicaciones.
Pero ¡qué paradoja! La industria de
las comunicaciones ha contribuido al desarrollo y sostenimiento de
otras industrias; ha ayudado a ganar credibilidad en conceptos y ha
experimentado un salto cultural sin precedentes desde una poderosa
fuente: Estados Unidos. Sin embargo, -y aquí está lo paradójico-, es
que cuando de comunicación interna se trata, pareciera que las
tecnologías más avanzadas de la comunicación no fueran suficientes
y, en cambio, si se ha ido haciendo más abrumador el rol empresarial;
los líderes y responsables luchan y se debaten en, búsqueda de
aceleradores en el interior de las empresas que dirigen y buscan la
veracidad, versatilidad y rapidez en la comunicación interna. Pero
más contradictorio aún, es que nuestra región adolezca de este mal,
cuando fue precisamente América latina quien alentó el debate sobre
las Políticas Internacionales de la Comunicación, a través de la
famosa Comisión de McBride.
Hoy estamos una vez más ante la
necesidad de revisar los problemas de la comunicación, pero esta vez
es indispensable que el ojo mire hacia adentro. La urgencia de
herramientas para la comunicación como factor esencial para el
desarrollo y para la mejora de las relaciones entre los actores
principales de nuestra industria es, no sólo evidente sino que
evitaría disputas innecesarias, despilfarro de recursos, estabilidad
en tiempos cruciales e incremento de los ingresos; herramientas que
a su vez propicien la competitividad y sean luz en la toma de
decisiones.
Esta es
la misión que nos hemos propuesto en TVMAS y que hemos desarrollado con
ingentes esfuerzos para acompañar, en escala progresiva y geométrica,
los objetivos de una industria controlada cada vez más por la
complejidad de la comunicación misma. Corresponde pues otorgar una
especial atención a esa comunicación interna, por pequeña e
insignificante que parezca. Ya que la demanda de un nuevo orden
informativo, es inminente.
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