La
televisión paraguaya tiene 39 años de vida, empezó
con un canal y hoy, hay cinco operadores con
repetidoras en el interior del país. En lo que es el
esquema de la televisión por cable, actualmente, el
número de operadores no supera los 90 en todo el
territorio. En Asunción, la capital, son tres los
cable operadores que lideran el mercado.
TVMAS entrevistó en exclusiva a Carmelo
Ruggilo, director de la CONATEL, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Paraguay, quién realiza un amplio recorrido analizando la
situación por la que atraviesa la industria en ese
país. Es una comisión que se formó por ley en el año
1995 y su tarea es la de funcionar como ente
regulador, básicamente, en la parte técnica. Sin
embargo, Paraguay hoy, atraviesa un problema grave
ante la falta de producción nacional y la no
existencia de un ente que regule los contenidos. |
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Carmelo
Ruggilo |
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¿De qué tipo de problemas habla usted?
“Los medios, la prensa escrita y la radial están
objetando el contenido de los medios televisivos
porque hay canales que emiten un alto porcentaje de
programación enlatada. Y esos programas no contienen
nada de autóctono, ni cultural, son muy poco
constructivos y son reiterativos. Entonces, ahí
viene la queja de la ciudadanía que radica en el
contenido de la televisión” –explica el director-.
La
industria en el país se encuentra al borde de la
muerte, provocando una gran desocupación entre los
profesionales del arte de producir contenidos
televisivos. En segundo lugar, no se genera el
movimiento económico que esto trae aparejado y se
está perdiendo la difusión de toda una cultura.
“Nosotros le envidiamos a Colombia, México,
Venezuela, Argentina y Brasil la excelente
producción de telenovelas que tienen. Eso, además,
permite que entren divisas porque venden los
productos afuera. Nosotros no tenemos siquiera un
canal estatal que difunda lo nuestro”, explica
Ruggilo y comenta que la ley 642 reserva una
frecuencia para el Estado, para la capital y todas
las repetidoras, pero hasta hoy no hicieron uso de
esa posibilidad. Agrega que no es una preocupación
del gobierno, ni una ansiedad de los consumidores
tener un canal estatal, debido a la desconfianza que
hay hacia todo lo que sea la administración pública.
¿Qué consumen los paraguayos?
“En líneas
generales existe una alternativa variada, con dos
canales que trabajan con la producción nacional en
el área de deportes, sociales, política,
periodísticos y educativos, pero con eso no alcanza.
Se está lidiando contra la invasión foránea que se
consume cada vez más por la entrada del cable.
Queremos una compensación para dar igualdad de
oportunidades para el consumidor usuario. De los
cinco operadores de TV abierta, hay algunos que
directamente abandonaron la producción nacional y es
por eso que hace falta regular los contenidos”,
-remata-.
¿Hay talento en Paraguay como para poner a funcionar
una industria?
Si, y ellos están en la calle o trabajando en
otros países. Y sino hubiera, la única forma de
promover esto es que haya producción. Es un círculo,
los medios le tienen que dar la oportunidad a los
paraguayos para que puedan ir perfeccionándose,
corrigiendo los errores y desarrollándose. Por estos
días se está lanzando una producción pequeña y hay
que ver el entusiasmo de la gente.
La TV paga
Existen
en Asunción, que es una ciudad de un millón y medio
de habitantes, alrededor de 150.000 abonados. En el
interior, no hay quien supere los 2.000 y es una
torta que, en algunas ciudades, se la reparten entre
dos o tres sistemas.
“Hay una cámara de cable operadores que está un poco
quieta, casi estática”, apunta Ruggilo. “No vemos
que se muevan como los de la radio o la televisión
abierta. Ellos sufren mucho la piratería, incluso el
codificado tiene un sistema de codificación muy
vulnerable donde fácilmente le piratean la señal. Y
además, están los clandestinos, aquéllos que le
roban al vecino. Hay mucha clandestinidad pero
también piratería por el lado de los operadores que
bajan señales en forma ilegal”.
¿Existe alguna ley sobre piratería en Paraguay?
Si, y ahora apuntamos a hacer un convenio con
las empresas banderas de señales, como se hizo en
Colombia. Todos tenemos que ser partícipes contra
este flagelo. Si los abonados tienen conexiones
piratas, los operadores recaudan menos, entonces
tienen que piratear la señal para mantener la
empresa; y el Ente Regulador también recauda menos
porque tributan menos. Es un círculo vicioso.
¿Cuál es el otro
problema además de la piratería y la clandestinidad?
La ley está bien, si hay que hacer ajustes son
muy pocos, ahora queremos modificarlo por el asunto
de crear el ente regulador de contenidos. Pero los
reglamentos son correctamente actualizados. Los
operadores no reclaman por la ley, están contentos
con las últimas modificaciones que se han hecho.
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