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"Los canales están
hambrientos de buenas películas, porque han abierto más espacios
para ellas en los últimos dos años” -declara José Manuel Brandariz-.
Aunque advierte que en algunos países de Latinoamérica esos espacios
siempre se mantuvieron, hoy son muchas más las ventanas que se
abren. México tiene sus canales de películas: Canal 5 de Televisa y
el Canal Siete de TV Azteca que siempre dedican espacios al género.
En Centroamérica tampoco han movido las películas, aunque se han ido
más hacia las novelas. En general, toda la región tiene los domingos
como los días de películas por excelencia y entre esas nuevas
ventanas que se abren, está la de los sábados en el horario de 12 a
4 de la tarde. En Ecuador, en Canal 2 impuso uno o dos espacios de
películas, en Perú, canal 4; y en Bolivia y Chile pasa lo mismo.
“Chile, que antes no programaba films, desde que entró Ángel
González, (el llamado zar de la televisión centroamericana) y las
puso de moda, ha cambiado la estrategia –cuenta el presidente de Beverly Hills-. De hecho, uno de los motivos de que en toda
Latinoamérica estén programando películas, es porque González abrió
esos espacios en sus canales, que se basan en novelas, y logró un
buen rating”.
El éxito de las de artes marciales
La empresa de Brandariz es una distribuidora de gran trayectoria que
se maneja en forma independiente comercializando las grandes
producciones para los mercados latinoamericanos. De esas que dentro
Estados Unidos manejan las Majors. “No vendemos por paquetes porque
estaríamos utilizando el mismo sistema que las Majors.
Indudablemente los clientes saben que tienen que acompañar películas
grandes con películas medianas, porque sino nosotros o bien
perderíamos mucho dinero, o los costos de esas películas serían muy
altos y tampoco los clientes podrían pagarlos” -analiza el
directivo-. “Entonces, aparte de esas películas grandes, vamos a
otros nichos muy definidos como son las películas de dibujos
animados, que están funcionando muy bien. Lo mismo que las de artes
marciales y las juveniles”.
Con respecto a éstas últimas, dice que hay tanta cantidad que muchas
son muy malas, lo mismo que pasa con las mexicanas y las italianas.
Y que han llegado hasta destruir el mercado del Home Video cuando
salieron. Pero también hay muchas muy buenas como es el caso de El
tigre y el dragón que, además de haber hecho buen dinero en EU,
hicieron resurgir al género y le aportó valor. Cuenta que realizaron
una selección de 150 películas, entre 10 mil, de grandes directores
y productores chinos y rescataron lo mejor, obteniendo buenos
resultados con ciclos que se realizaron en las pantallas de Panamá,
Venezuela, Perú, Bolivia, Chile y México. “Este ciclo funciona
siempre y cuando ofrezcas películas de buena calidad, no películas
baratas” -aclara-. “El otro problema era de master, que era de muy
mala calidad y por eso lo rechazaban los canales. Pero nosotros
remasterizamos la librería por completo, se redigitalizó el audio
también y quedaron estupendas”.

Las películas infantiles
Para Brandariz es un negocio que comienza a crecer nuevamente debido
a que en la era de la computación los costos bajaron y ya no es sólo Disney quien realiza las grandes películas infantiles. España es uno
de los países que está demostrando que puede. Claro que sin manejar
esos presupuestos de 50 a 80 millones de dólares, pero sí logrando
una buena recaudación en teatrical. Además es un género que permite
hacer negocios paralelos como el merchandising. “Tenemos la película
de Disney Sueños de una noche de San Juan, basada en el libro de Shakespeare, Midnight Summer: Una película muy grande con un
presupuesto de entre 25 y 30 millones de dólares que tiene 400
productos de merchandising, desde 10 millones de botellas de agua
con la publicidad en la franja de papel, hasta 700 spots de
televisión. Es increíble la fortuna que invirtieron en el marketing.
Esa es una brecha para que otros metan 20, 40 o 50 productos. En
Latinoamérica no hacemos ese tipo de mercadeo pero habría que
empezar. Lo mismo con las voces, ya que estas películas no tienen
artistas, ellos los utilizan para las voces y eso es un plus”.

En Argentina, Disney realizó un experimento de ese tipo, el año
pasado, con Los increíbles, fue uno de los pocos ejemplos que se
dieron para intentar sumarle atractivos a una película. “El doblaje
para Latinoamérica es muy costoso para cine y si encima son voces de
famosos que cobran el doble o el triple de lo normal, sube mucho el
costo. En Estados Unidos el mercado es tan grande que pueden darse
ese lujo, en América latina no, porque además, los artistas no son
conocidos a nivel regional sino local”, dice Brandariz y cuenta que
su empresa está doblando en México porque son los que mejor logran
el acento neutro, a pesar de que en Argentina se están haciendo muy
buenos doblajes a bajos costos.
¿Qué contenidos de tu catálogo están en auge?
Los feature films de dibujos animados, el ciclo de artes marciales y
las películas infantiles que tienen animales. Esto para canales
abiertos aunque las de animación tienen una ventana más asegurada en
cable.
Las ventanas en televisión
Los pasos por los que pasa una película antes de llegar a la
televisión son explicados por Brandariz quien dice que la primera
fase es el cine, luego el Home Video, después el pay per view que
puede ser HBO o Laptv que es la primera ventana dentro del cable,
luego va a los canales que no son premium y de ahí a una tercera
ventana que es el básico. Finalmente, aterriza en los canales
abiertos. “El proceso de una película desde su estreno en cine hasta
llegar a la TV abierta es de tres años”.
¿Tienen novelas?
Representamos escritores de novelas para Latinoamérica y vendemos
los libros, tanto nuevos como viejos. Tenemos el libro de Xica da
Silva, por ejemplo. O el de Rosa de lejos de Celia Alcántara, entre
otros que se están moviendo muy bien en lo que es la venta de
guiones -finaliza.
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