La TV paga
Escenario de negocios
y preocupaciones |

Amanda Ospina |
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Los temas pendientes y otros que ni siquiera
han iniciado su debate, mantienen en expectativa a la industria de
la TV paga en Latinoamérica.
El periodo marcado por
las megafusiones en Latinoamérica (Grupo Hicks, el Citi,
Liberty, News Corp. Huges, Telecom de Francia y de Italia,
Telefónica de España, At&T) dejó experiencias a una industria que
aprendió a enfrentar grandes desafíos. Las relaciones entre Estados
Unidos con América latina, lo mismo que con Europa, han madurado y
existen trabajos admirables por parte de los llamados canales
internacionales de España, Francia, Inglaterra, Alemania e Italia en
cuanto a la exportación de sus contenidos.
Los datos del acceso que
cada vez tienen los usuarios a la TV, a Internet y a
telefonía van en ascenso. Pero todos nos preguntamos, ¿entonces qué
pasa? ¿Por qué esta crisis y esta reducción de los ingresos?
Evidentemente, la necesidad de crear una ley marco con aplicación en
los diferentes países, en vez de la persistencia por unificar
criterios y reglas, es urgente. Básicamente la gran parte de la
respuesta está en este punto. En los países latinoamericanos existe
un vacío con relación a la normatividad que debería regular en la
TV paga, tanto a empresarios como a usuarios. Plantear una ley marco
pan-regional que dé sentido a las problemáticas pan-regionales ya
que un canal que sale de Argentina, por ejemplo, y llega a Colombia,
acarrea consecuencias tanto para usuarios y sectores en
Colombia, así como Colombia le genera consecuencias a dicha señal.
Porque como se quiera, la emisión de los contenidos llegan a muchos
países y es urgente resolver los temas locales para dar paso a los
temas pan-regionales. La globalización es esto y los mercados van
delineando modelos de negocios y regulatorios que requieren pronta
atención.
Otro punto a debatir, es el de los contenidos versus las audiencias. Las movidas de la
industria hacia las arenas de las oportunidades tendrían que estar
acompañadas de una adecuada interpretación de la cultura, los
gustos, las costumbres y las emociones de sus usuarios. Y el más
clave, de los temas por centrar, es que la naturaleza de la
industria indica que el fin de la Televisión y los Medios, no es
uno, sino varios. Y que el entretenimiento en todas sus
manifestaciones es indispensable para dinamizar mercados, pero la TV
educativa y lo comunicativo, es esencial para la nutrición y
fortalecimiento de esos mismos mercados.
La información es un
pilar fundamental del sistema de libertades que provoca
reacciones y cambios. Y en la televisión o cualquier otro medio
electrónico, corren esos pilares, corren esas libertades que van en
ascenso.
En este contexto, el debate debe ser sobre la
industria de las telecomunicaciones. El retroceso de unos mercados y
el crecimiento de otros no es lo único importante y aquellos que su
único propósito es vender-vender y no se involucren en las
decisiones y consecuencias de esos bienes que venden, perderán la
carrera.
La industria debe debatir
su perfil para poder ser fuente, no sólo de productos
competitivos, sino de miles de puestos de trabajo. Ser globales, es
la meta, pero antes hay que trabajar en la manera como se
empaquetarán los productos y servicios. Perfilar el negocio,
determinará el liderazgo de las empresas.
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