Ana Montes
"La novela es
estrictamente ficción”
Para la creadora de
"Isabella, mujer enamorada" (Ana Colchero) la telenovela es un género que
cuenta desde una estética popular el subdesarrollo de Latinoamérica,
revelando nuestra identidad. Es también un producto que ejerce relaciones de
poder expresadas en el sistema de producción económico y en el nivel
cultural. |
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Ana Montes |
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“A pesar de las entradas que hemos intentado al primer mundo,
seguimos viviendo en sociedades con problemáticas de tipo económico,
político y social, lo que desemboca en una estética precaria, que pocos
países han podido superar. La Telenovela está vinculada a lo que somos
sencillamente porque los autores estamos influidos por la cotidianidad”,
explica la artista.
Entonces, ¿qué es lo que hace que la novela pegue tan fuerte en el público?
La novela habla de las preocupaciones permanentes del ser humano: Los
orígenes, el absoluto del amor, la lucha eterna del bien y el mal y esto es
lo que le da vigencia al género. Ahora bien, las tendencias la enmarcan y no
es lo mismo hablar de la de los 70’s donde el hombre común soñaba con la
unión mítica de pobres y ricos, que de la de los 90’s. donde la
globalización se manifiesta claramente en la estructura narrativa y dónde de
manera "muy interesante" desaparecen las historias de pobres, dando paso a
las mansiones. La gente no quiere verse pobre porque les han prometido que
pueden volverse ricos y ese vuelco y su posterior decepción lo refleja con
humor, Bety la fea con la historia de la mujer que defiende la fuente de
trabajo porque el sueño de hoy es el trabajo. Pedro El escamoso retoma el
tema de otra manera, –tratando de no trabajar–, pero es otra forma de
mostrar la importancia del trabajo. La novela cuenta el soñar colectivo de
América latina y al igual que los sueños, cambia.
Habla de cambio, de evolución... ¿qué significa en la novela para usted?
Para mi pasa por las pautas de producción: hacer mejores tiempos,
mejoramiento de la calidad, capacitación de la gente para hacer su trabajo,
fortaleza en la investigación tanto en las áreas creativas como en las de
producción. Evolución, será forzosamente también preservar el género y su
identidad.
De las colombianas, brasileras, mexicanas y venezolana, ¿cual es su
preferida?
Me gusta "el gran melodrama mexicano", a pesar de su estandarización hay
allí grandes creadores. Pepe Rendón, es un gran hacedor del género, sus
obras son casi operísticas, cuando lo conocí, supe que había estudiado
música sinfónica. Hay gente que dice que el fin de la novela mexicana está
llegando a su fin, pero si uno revisa el repertorio de base que tienen y que
alimenta a sus producciones aún hoy, vemos que solo hay que ponerse a
valorizar todo lo que los tele-teatreros mexicanos le han dado al género. La
industria brasilera ha ido en pos de su propio producto con otra matriz
narrativa que tiene su base en la literatura del país, donde prevalece el
deseo al amor. Venezuela, ha dado obras notables y maravillosos actores del
género. Hoy la novela colombiana es la que más responde a las necesidades de
los televidentes, de las políticas comunicacionales y del mercado. Hay un
instinto de supervivencia feroz en el producto colombiano. Pero es evidente
el reacomodamiento, la lucha de identidades y la crisis en la industria.
Hablemos de la novela argentina...
La despersonalización de los medios fue una tragedia para nuestro producto.
Este era un centro de producción muy creativo, por las características,
esencialmente de la mujer argentina. Tuvimos heroínas muy especiales del
tipo Simplemente Maria, o la novela de Migré que era de enorme identidad.
Teníamos autores, productores y actores; los canales producían. La novela
fue cercenada por la censura que le aplicó la dictadura militar. También la
llegada de capitales que vinieron a aprovechar la excelencia y los bajos
costos desarticularon nuestro incipiente aparato de producción. Hoy no se
hacen más de 3 telenovelas al año en Argentina. Telefe, es el único que
mantiene su esfuerzo. Canal 13 Artear, hace un producto muy personal que
tiende a ser telecomedia, son historias que comienzan y que no tienen final,
pueden durar dos, tres y más años. Los recursos creativos están dispersos.
No hay proyección de venta hacia el exterior.
En el 1984 cuando el país inicia el proceso democrático con Alfonsín, Artear
Canal 13 eligió La Pierna original de Ana Montes. Participaron varios
autores y eligieron su primer libro para TV. A raíz del "control" que se
ejercía sobre el producto "cultural" optó por el espacio de libertad que la
telenovela ofrecía generosamente. Los autores que han afectado la línea de
Ana, son Nene Cascallar, científica de la estructura de la novela y Alberto Migre, narrador nato y dominador del lenguaje visual. “Mi formación tiene
que ver con la literatura, con el melodrama de Dostoyesky y centré mi
interés en la estética del género. Rodolfo Hoppe me posibilitó la libertad
necesaria para realizar Amor Sagrado (Telefé Mediaset), creo que es mi mejor
novela, me animé a mezclar lo culto y lo profano. Realicé un minucioso
trabajo de intertextualidad de manera que allí conviven saludable y
escandalosamente Elliot, con las incongruencias características del género. Hölderlin, Foucault, con los maravillosos lugares comunes que uno aprende a
valorar y decifrar. Alejandra Pizarnik recitada con peculiar sentido por
Grecia Colmenares. Es que la novela es trabajo y creación”, explica con la
pasión que la caracteriza.
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