Alberto Migre
“Argentina debe apostar seriamente a la telenovela”
Por: Dina Marcela
Herrán
"Hablar de telenovela es
hablar de una historia de amor bien contada. Es apremiante revisar como y
que es lo que se le está contando a la gente, porque vemos telenovelas que
son una especie de noticiero en busca de ese número famoso llamado raiting. |
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Alberto Migré |
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Vemos comedias que las llaman telenovelas, vemos híbridos y mezclas en el
afán de vender en el exterior, que nada le dicen a la gente y son unos
fiascos totales. Vemos que los noticieros son un teleteatro... La confusión
es muy grande!”, expresa el artista y cientifico del género.
¿Cuál considera que es la causa de esa crisis de la telenovela argentina,
que usted menciona?
La causa es la crisis corporativa por la que pasan las empresas. Los errores
y abusos de las áreas administrativas y de producción de la mano de mercadeo,
han desembocado en un producto de poca efectividad e impacto en el auditorio.
Los cambios tienen que hacerse de arriba hacia abajo. He visto morir
proyectos porque las pretensiones de las áreas de ventas y de publicidad
casi determinan el carácter de los personajes, la historia, el tiempo de la
obra en pantalla y el productor termina sirviendo a estos intereses dejando
de lado los esfuerzos creativos. Es una arbitrariedad y Argentina debe
apostarle decididamente y en serio a la telenovela.
Los esfuerzos para producir telenovela, por parte de los canales locales, ¿cómo
los ve?
Telefe lo asume más seriamente y por ello, sus obras trascienden fronteras,
Artear le apuesta menos y comprendo que Son Amores es un suceso, pero no es
una telenovela. Es una comedia costumbrista muy divertida y bien hecha. Uno
puede pasarla muy bien oyendo a Son Amores sin necesidad de verla y la
telenovela es un espectáculo completo, con un fin destinado que incluye
lenguajes visuales.
Y los autores, ¿Qué ha pasado con los autores
en Argentina?
Al estilo de Abel Santacruz y Nene Cascallar ya no hay. Lo último que supe,
es que muchos productores se hacen llamar autores porque dirigen un grupo de
buenos escritores y firman ellos, pero verdaderamente los que están
escribiendo son otros. Además, cumplen horarios de oficina y las escenas se
dejan inconclusas. Esto es muy grave, porque es así como se distorsiona el
género y se traiciona la emoción. Esto es un negocio que no han sabido
cuidar.
¿Qué ajustes tendría que hacer la telenovela actual?
Creo que se han perfeccionado en técnica y eso hay que reconocerlo en las
producciones de Adrian Suar, pero pienso que mientras escondamos la emoción,
mientras nos den vergüenza el amor y los sentimientos, la telenovela se nos
evapora.
Hablamos de Latinoamérica, de Colombia que salió a proponer nuevas cosas...
Café con Aroma de Mujer es un modelo de lo que es una excelente telenovela,
mientras que Betty la Fea provoca risa y tiene mucho de infantil, pero tiene
un resorte clave, que es la historia del amor imposible y otros elementos
que la gente aceptó. Yo respeto cuando el público acepta. Ecomoda dejó
sentado que hay que hacer telenovelas. La telenovela de Brasil no ha bajado
la guardia ni en su calidad ni en su cantidad, mire El Clon, es una
maravilla y hay momentos que no se sabe dónde está la cámara. En México, Ernesto Alonso y en Venezuela Cabrujas hicieron un trabajo excelente, pero
la mexicana en términos generales es una novela plana y muy viciada a lo
mismo.
Adaptaciones
“Los adaptadores no están preparados aun para adaptar la esencia más allá
del texto de una obra y la arruinan. Vi una adaptación de una novela mía que
hicieron en México y me senté a llorar de lo que habían hecho cuando la vi.
Habría que crear una manera de adaptar que garantice la fidelidad de lo
esencial del libro”.
¿Que le augura a las telenovelas que incluyendo elementos de reality
Allí el reality puede crecer mucho porque mostrar el esfuerzo de alguien que
lucha por ser cantante, bailarín, pintor o actor, es un tema bastante fuerte
y es un vehículo de superación. Habría que ver que curva toman estos
híbridos.
Migré, hace un llamado para rescatar la obra literaria “crear y dimensionar
el género contar las historias que se quieran, pero no se puede hacer
telenovela si se abandona el trabajo literario que este bondadoso y sublime
producto encierra”.
Hoy la telenovela tendría que tener una posición casi como la del cine,
completamente elaborada artísticamente. Más aun, si es un producto que
depende de la factura de una industria cada vez más globalizada, que depende
del raiting, de la rentabilidad y de su impacto mundial. El clamor de
Alberto Migré, por rescatar la seriedad del trabajo, la coherencia de las
propuestas (que va hasta en la selección del casting) y sobre todo, por la
caballerosidad en las tratativas y en el cumplimiento de los tratos, es
severo y profundo. Y asi, frente a su vieja maquina describir, Migre le
contó a TVMAS que ha escrito más de 700 títulos. Se confesó admirador y
seguidor de la comedia costumbrista de Suar, del estilo de Korosky y aseguró
que la novela que incluye un 70% de realidad y el resto de ficción, es la
novela que el público siempre quiere ver.
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