Mónica Agudelo
el triunfo de La costeña y el
Cachaco
Pertenece a esa nueva generación de
libretistas colombianos que estableció ruptura con la novela tradicional,
realizando historias con temáticas contemporáneas y contenidos profundos.
Hoy, su novela La Costeña y el Cachaco, emitida en la franja prime del Canal
RCN ocupa el primer lugar de sintonía.

Una década dedicada a
escribir guiones y desde su primera obra Sangre de Lobos, escrita a cuatro
manos con el veterano libretista Bernardo Romero Pereiro, logró destacarse
por su particular estilo de encarar los conflictos. Luego vinieron más
éxitos de trascendencia internacional como Señora Isabel y La Maldición del
Paraíso, historias que fueron vendidas a TV Azteca de México y a productoras
de varios países latinoamericanos. Ya en 1995, se lanza a escribir sola y
triunfa con las series Sueños y Espejos y Hombres, con esta última obtuvo el
premio Midia de España como Mejor Serie Familiar y la Medalla de Bronce del Festival de Nueva York en la misma categoría.
¿Qué experiencia le dejó su trabajo junto a Bernardo Romero, uno de los más
destacados libretistas colombianos, y por qué decidió escribir sola?
Fue mi gran maestro y es un hombre muy generoso que entrega todo su
conocimiento, a mi me ahorró mucho camino en la TV, pues junto a él entré de
lleno a ser novelas y seriados importantes. Decidí escribir sola, porque mi
forma de concebir las historias es, observando el comportamiento y los
comentarios de la gente en la calle, en las reuniones sociales, en las
peluquerías, la mayoría de mis personajes están inspirados en amigos y
conocidos y también hay mucho de olfato, de intuir qué le puede estar
pasando a la gente y cómo le gustaría verse reflejado en la pantalla. En esa
medida llegó un punto que para Bernardo y para mi, era difícil ponernos de
acuerdo en el curso de las historias.
Su actual éxito La Costeña y el Cachaco es una historia más fresca que todas
las anteriores, mucho menos compleja en el planteamiento de los conflictos...
podríamos decir, regional. En tiempos de globalización e
internacionalización de la novela colombiana ¿no resulta una propuesta
arriesgada?
Tal y como está concebida no. El objetivo de la novela es la
transculturización del universo a través de los conflictos. Es plantear el
conflicto de dos personas que se atraen, pero que por haber nacido en
regiones opuestas tienen costumbres y formas de pensar distintas. Esto es un
conflicto universal porque la mayoría de los países tienen costa y tienen
una región del interior con características distintas.
De otra parte, mi idea era quitarle el “realismo mágico” a la costa, pues
todas las novelas exitosas que se han hecho sobre esta región tienen ese
elemento. Esta no. Además, sabiendo que para el Canal RCN es muy importante
la venta internacional de sus producciones, me esforcé mucho porque su
lenguaje y el contexto en el que se desarrolla la obra fueran universales.
¿Para usted, cómo ha evolucionado la telenovela colombiana?
Hemos avanzado mucho en la forma de hacer telenovelas. Colombia fue pionero
en la realización de novelas regionales, pero ahora el género entró en la
era de la globalización y eso nos ha obligado a esforzarnos más en la forma
de plantear los conflictos, de crear los personajes, de cuidar el lenguaje.
Es apasionante ver cómo una historia que antes se pensaba para cautivar en
el país, ahora el reto es que guste en el mundo. |
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Mónica Agudelo |
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¿Por qué cree usted que la telenovela siga siendo el producto estrella de la
industria de la televisión?
Porque definitivamente es el único género capaz de mirar profundamente al
ser humano, mover las fibras más íntimas del ser humano, de acompañarlo, de
identificarse con él. Y lo más importante es que las telenovelas dejaron de
ser un producto exclusivamente para amas de casa, para convertirse en obras
capaces de llegar a todos los públicos. Esto gracias a una nueva generación
de libretistas a quienes nos interesa decir cosas interesantes a través de
las novelas, no quedarnos en lo puramente emocional, esta no es sólo una
tendencia en Colombia, sino en el mundo.
¿Para usted la telenovela es una obra literaria?
“Claro, García Márquez cuando tomé un curso con él, en San Antonio de los
Baños, Cuba, decía que cómo no va a ser escritor, un libretista que en
promedio para hacer una telenovela, escribe alrededor de 2000 páginas al año,
cuando un novelista máximo llega a 400”, concluye.
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