Colombia
Contribuciones
importantes al género
Por Claudia Beltrán
Ruget
Este país asumió la realidad
de que la telenovela es el producto de mayor penetración en el mundo y uno
de los productos de televisión más importantes de la industria, y por ello
ha hecho una gran contribución en su proceso de modernización. Escritores de
la talla de Fernando Gaitán obran como inspiración para una pléyade de
autores verdaderamente ingeniosos para contar historias. TVMAS entrevistó al
creador de Bety La Fea y a Mónica Agudelo, dos valuartes de Canal RCN.
Fernando Gaitán
comprometido con el humor y la realidad
Uno de los más osados y
premiados libretistas latinoamericanos de los últimos tiempos, luego del
éxito alcanzado con Yo soy la Betty la Fea, Fernando Gaitán, no es sólo un
buen escritor, es un analista del fenómeno de la telenovela y se ha
convertido en el productor estrella del Canal RCN. Actualmente tiene bajo su
responsabilidad la producción ejecutiva de la novela Las noches de Luciana y su próxima obra individual será Hasta que la Plata nos Separe. |
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Fernando Gaitán |
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¿Cómo ha sido la evolución de la novela colombiana, a sabiendas de que usted
como autor de “Café...con aroma de mujer” y “Yo soy Betty la Fea” estableció
una ruptura en el género?
La evolución de la novela colombiana está ligada a su carácter experimental,
lo que la mantiene en constante cambio. En general creo que el país ha
producido novelas y series experimentales de mucha calidad como: Caballo
Viejo, Señora Isabel, Las Aguas Mansas, La Mujer del Presidente. En ese
sentido, mi relación con la ruptura del género se dio con Café. Yo no la
diseñé con el objetivo de ser un éxito internacional, sino para que gustara
en el país. Siempre con la idea de que sus personajes fueran contemporáneos,
en ambientes ciertos, en contextos reales como el café, los textiles, el
periodismo etc. Pero este experimento funcionó en el exterior y podríamos
decir que Café fue el verdadero punto de partida de la internacionalización
de la novela colombiana. Con Betty me propuse algo similar, crear contextos
actuales, con protagonistas femeninas muy comprometidas con el oficio que
desempeñan, como son hoy las mujeres, y manejar el humor. Creo que ese es mi
aporte a la novela, tomar un poco todas mis vivencias de periodista y de
investigador y plasmarlas en una obra que refleje esa realidad.
Usted se desempeñó durante muchos años como periodista de importantes medios
colombianos. Esta experiencia ¿lo marcó como escritor de novelas?
Claro que si, el periodismo es vital en mi labor de escritor. Me baso en la
observación detallada de la realidad para escribir las historias. Yo apliqué
el método de la investigación como una herramienta importante de la novela.
También me nutro del humor porque me encanta el formato de la comedia, soy
un fanático de ella.
Función¿comercial? o ¿social?
¿Usted considera que la novela tiene una función social?
Es el vehículo cultural más importante en América latina, pero además el de
mayor penetración, sobre todo en países donde hay analfabetismo y baja
lectura porque son públicos más aferrados a la TV que al libro. En ese
sentido uno tiene a su disposición un medio social e ideológico gigantesco
que mueve mucha sensibilidad. La telenovela es un género contemporáneo que
encuentra los conflictos en las calles: el ascenso social, la discriminación,
el acoso sexual, los conflictos laborales, la corrupción. No creo en la
novela atemporal, aunque algunas han funcionado. Soy un convencido de que la
telenovela si tiene una función social. Personalmente me encanta poder decir
cosas a través de las novelas.
Los éxitos de Gaitán, muestran el sentido social de sus novelas que llevaron
a columnistas de los más importantes periódicos a que se detuvieran y
analizaran sus dos novelas. Los departamentos de sociología, de comunicación,
de filosofía de sicología de muchas universidades han desarrollado tesis y
trabajos profesionales alrededor de ellas y esto denota todo lo que es capaz
de generar una novela en la sociedad. “Uno también lo siente con el rating,
que es un medidor de emociones. En Betty se trataron temas como la
discriminación y la corrupción y en Café otros tantos relacionados con ese
gremio, ambas generaron muchos comentarios, reflexiones críticas”, explica.
El futuro de la telenovela colombiana
El crecimiento no ha sido constante si bien desde el punto de vista de
industria, la telenovela colombiana ha tenido grandes avances. Pero teniendo
en cuenta el poco tiempo que lleva en el mercado internacional, comparado
con países como México, Venezuela, Brasil o Argentina, han alcanzado un
excelente nivel. “Competimos con un programa innovador, con nuevos
personajes, con humor, con frescura, con una puesta en escena particular.
Sin embargo, estamos en un proceso de ajuste de los escritores y productores,
que tienen que encontrar un punto de equilibrio en el mercado. Creo que la
perspectiva es consolidar en dos o tres años un mercado más estable y una
producción mayor”.
¿Colombia se está contagiando por el estilo de México? ..Amantes del
Desierto, por ejemplo?
Creo que son oleadas. Los mexicanos también vienen de una fuerte crisis,
igual que Venezuela, creo que es un fenómeno de acomodación del mercado. Por
parte nuestra, estamos en el proceso de estabilizar nuestras temáticas, no
queremos copiar el modelo mexicano o venezolano. También hay que tener en
cuenta que si entramos en alianzas y coproducciones, con Telemundo o con Univisión, esto genera el regreso a las novelas tradicionales, pero a la vez
están permitiendo que los canales y las productoras tengan un espacio para
proponer historias novedosas, que son las más riesgosas y costosas, pero que
a la larga, han producido magníficos resultados.
De libretista a productor
Usted pasó de ser puramente libretista a productor ejecutivo, ¿cómo se
siente en ese rol?
En este país la figura del productor no existe como tal. Aquí son obras de
director y de autor. Yo soy escritor de canal de TV, no de casa en silencio.
El departamento de libretos lo conformé y lo desarrollé y en esa medida me
interesa estar informado de todo. Por ejemplo, con mis novelas, analizo a
nivel internacional cuáles fueron los aciertos y las fallas, me preocupan
las ventas internacionales, cómo se maneja el mercado, cuido mucho más el
lenguaje. Creo que me siento bien como productor en la medida en que trabajo
en equipo con todos los libretistas y con las directivas del canal.
¿Lo desvela la idea de tener que superar el éxito alcanzado con Betty?
No quiero pasar por arrogante, pero si Betty puso una meta alta, es deber de
los demás superarme. Mi meta es hacer historias normales de TV que resulten
exitosas. Yo no me comprometo con un éxito sino con superar en mi propio
país, pues es raro que haya una novela que no triunfe en el país y se venda
por fuera. Me cuido que la novela tenga un lenguaje claro, que
internacionalmente la gente sienta el conflicto como de ellos”.
En el ámbito mundial
“Hay un despertar de la telenovela. Viene de una crisis muy larga, especialmente
por parte de México y Venezuela, pero veo que en ambos países el género ha
tenido grandes avances. Las alianzas son definitivas en el negocio pero
toman sus tiempos para una adecuada acomodación. Para poner un ejemplo, Televisa y Televisión Española, Telemundo RTI y Caracol, van por estupendo
camino. Hay mucho camino por recorrer, pero todo está dado para que la
telenovela ya sea mirada en el mundo como un producto de gran trascendencia
social y económica”.
Gaitán es un creador integral y tuvo la ventaja de que en Colombia los
canales toman riesgos, “Me han dicho productores mexicanos y venezolanos que
jamás se habrían lanzado conmigo. Aquí los empresarios le han apostado a
nuevas formas de hacer novelas, se ha perdido dinero, pero también se ha
ganado y las pérdidas son menores que la ganancia. El camino recorrido me
demuestra que tenía claro ser escritor, quizás no de telenovelas, pero todo
se dio para que lograra entrar a la pantalla en un momento en el cual ya no
era avergonzante para los escritores ingresar con la telenovela, porque fue
la década en que la TV empezó a contar con gente muy valiosa del teatro y el
cine. Estaba el terreno abonado para hacer novelas de calidad”.
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