Estamos ante el primer
proceso serio de revisión, de la entrada de la globalización y sus
diferenciaciones; y pareciera que el negocio de la televisión paga,
por magia, no estuviera en el mapa.
El nacimiento de los años
2000, encontró a la estructura industrial de los países que integran
el MERCOSUR, con las patas débiles: los aparatos gubernamentales,
asociaciones gremiales y empresas privadas en confusión, en ensayos,
debates y propuestas. Pero pocos resultados.
Argentina tiene hoy un parque de abonados reducido al 40%, si
es que no es mayor la cifra; Brasil presenta una industria raquítica
y con pocas posibilidades de fortalecerse en los próximos dos años.
Chile -en una estabilidad relativa- no ofrece posibilidad de alivio
para las heridas del Cono Sur; y el resto de países que lo componen,
presentan remotas posibilidades de construir nichos rentables de
audiencias.
Pero es que ¿quién dijo que la
televisión es un negocio de corto plazo?.
Quienes han estado y estarán en el negocio,
son testigos de las olas que provocó el boom a comienzos de los ’90,
donde muchos vinieron, compraron, endeudaron, recogieron y se fueron.
Y es como si el tiempo no pasó. Hoy la industria de la TV paga se
debate en el dilema de reacción y esfuerzos conjuntos, o muerte y
volver a empezar.
Las
crisis locales, regionales y la global encontraron a unos MSO
endeudados hasta el cuello y con pocas posibilidades de actualizar
pagos. Las amenazas de los acreedores a Cablevisión presionando hacia el capitulo 11, tiene a muchos en jaque. Multicanal con una deuda casi imposible de saldar. Sky abandonó Argentina y DirecTV se defiende con las uñas para no
hacer lo mismo. Los sistemas medianos de Cable Operadores, van y
vienen en grupos y agremiaciones que se han convertido, unos en
centrales de compras y otros con intereses para unos cuantos. Los
pequeños se defienden como pueden.
La
propuesta de Luz Marina Arango -presidente de Andina Link- en Cartagena, es una urgencia del sector de Cable
Operadores en general, quienes tienen que profesionalizarse y
comprender que este es un negocio de contenidos, de marketing, de
campañas que promuevan los servicios en los medios masivos y
especializados, de lenguajes corporativos, de alianzas. Pero sobre
todo, de largo plazo y de confianza.
Los
programadores están sufriendo las consecuencias de la
confusión y desorden que reina, no sólo en la comunidad de
operadores, sino en estos territorios con marcos jurídicos poco
claros y economías desolazadas. Claro, tampoco están exentos. En la
época de la bonanza algunos se pusieron las botas para controlar el
negocio e impedir la variedad y contribuyeron a la malformación de
una industria que hoy se tambalea. La piratería, las tarifas y la
publicidad, son asignaciones pendientes.
Pero si
por el sur llueve por el norte hay amenaza de tormenta. En
México, CANITEC enfrenta la contención de una industria ávida
de herramientas para la conciliación de diferencias entre grupos,
certeza en las proyecciones de crecimiento, leyes claras y desafío a
los estragos del huracán que azota al sur.
Ahora
bien, hay algunos que se empiezan a beneficiar y van tomando
posiciones, porque no obedecen a inversionistas desesperados, o
porque son menos corto placistas. Hay varios ejemplos, pero por
citar uno: la señal 24 horas de noticias y Grandes
Documentales de TVE Internacional (RTVE- España),
con contenidos alternativos, de calidad y a precios razonables con
relación a otros productos que siguen siendo altamente costosos para
consumidores con los bolsillos rotos. El desafio de permanecer, es
lo que desvela a muchos.
Las preguntas son varias: si los Cable
Operadores no hacen la tarea y los grandes programadores se reducen
unos, y otros se van: ¿qué pasará? Si no hay ofertas competitivas no
hay audiencias; si no hay audiencias no hay publicidad; si no hay
publicidad no hay negocio. Para los Premium y los pay
per view las preguntas son más profundas. Lo que sí es obvio, es la
incógnita existente: ¿Está la TV paga de Latinoamérica en el mapa
del siglo XXI?. Y, ¿cómo es su acomodamiento en un mundo bajo los
efectos –unos favorables y otros no– de la de globalización?. |