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50 años después del nacimiento
del género en México, mucha agua ha corrido debajo
del puente. Uno de los cambios más significativos, tanto
en el ámbito local como en el internacional, fue la incursión
de un nuevo competidor mexicano hace casi 15 años, TV
Azteca, de propiedad del Grupo Salinas. Hoy sus series,
miniseries y telenovelas no sólo alimentan el consumo doméstico
sino que copan las preferencias de públicos de todo el
mundo.
¿Cómo ha sido la historia
de la telenovela mexicana y de qué manera ha evolucionado?
Ha tenido diferentes etapas. Su evolución ha sido constante,
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bien la línea temática siempre va a ser la misma. Podemos
hablar de una etapa de evolución durante los primeros
cuarenta años en los que no había competidor alguno
y se iban viendo mejoras técnicas, mejoras estructurales
bastante significativas que hacía la única empresa
mexicana que las producía (Televisa). Pero también
ha habido un aporte al género y una evolución al
ingresar nuestro grupo a la competencia trayendo una oferta novedosa.
Introdujimos cambios sustanciales en la narrativa y en los aspectos
estéticos pasando del melodrama, que convocaba principalmente
a un público femenino, a un programa multitarget con nuevos
perfiles. N uestras
novelas lograron rápidamente despertar a la audiencia masculina
y juvenil y hemos incluido elementos de comedia y aspectos sociales.
Eso significa que hemos hecho aportes en materia de contenidos
al incluir visiones locales pero con ganchos de atemporalidad
y universalidad, tanto como particularidades en la puesta en escena.
¿Cómo son hoy las producciones mexicanas en
cuanto a calidad, manufactura, historia, demanda y evolución,
frente a ofertas de otros países de Latinoamérica
y de otros países del mundo que también producen
el género?
La calidad de las novelas mexicanas todavía está
muy por encima de las novelas en otros países. Si bien
es cierto, en los últimos años por algunas condiciones
que se dieron en el mercado, las dos televisoras locales empezamos
a comprar libretos y adaptar - hecho que es normal en el campo
competitivo de realizar compras en el exterior - en nuestro caso,
estamos fortaleciendo la creación original y propia.
¿A qué razones atribuyes que se sigan vendiendo
en todo el mundo?
En México sabemos hacer las mejores telenovelas del mundo.
Contamos con una plataforma artística y creativa experimentada.
Los actores mexicanos son buscados para actuar en novelas de diferentes
países. Invertimos mucho dinero en el desarrollo de talento
tanto como en el literario, y esto hace que la novela mexicana
sea tan apreciada que siga marcando la pauta en el mundo.
Dilemas de la oferta y la demanda
Con respecto a la demanda mundial, San Román es
contundente al explicar que antes eran pocas las productoras (televisoras)
que salían a vender, pero hoy existe una sobreoferta que
ha traído también una baja en la calidad y en los
precios, y también una merma en las compras. "Hoy
un comprador encuentra novelas muy baratas y que muchas televisoras
están comprando porque también hay presión
para dar resultados en el negocio de la televisión. Muchos
programadores, a cambio de la calidad, buscan llenar tiempos a menor costo", enfatiza San Román
y agrega: "A esto se le suma que para muchos canales el enlatado
no es prioridad, y producen sus propias novelas como una manera
de diferenciarse y alcanzar más share del mercado local.
Ahí tenemos los dilemas de la oferta y la demanda. Lo que
sí es seguro es que nosotros no bajamos ni bajáremos
los precios y mantenemos las prácticas que nos han afianzado
en el mercado internacional", apunta.
¿Cuáles han sido las virtudes y las deficiencias
de las telenovelas mexicanas?
La mayor virtud es su fuerza para entretener y estremecer al consumidor.
¿Qué deficiencias hemos tenido? Nos hemos quedado
metidos en el melodrama puro. Hay que avanzar hacia la comedia
y la mezcla de otros géneros, así como a temáticas
más actuales. El reto es que éste es un mercado
sumamente competido, pero aún así, en TV Azteca estamos apostando por una factura con programas actuales y de
muy alta calidad.
Líderes en el mercado mundial con un crecimiento vertiginoso,
siguen diversificando su oferta e invirtiendo en equipamiento,
tecnología y talento. "Lo que nunca ha perdido la
telenovela mexicana -y éste es nuestro sello mundial -
es su permanencia, su profundidad y su capacidad de emocionar",
finaliza uno de los referentes del mercado mundial de las telenovelas,
Mario San Román. |