Las adquisiciones de empresas –muy bien valoradas– por parte de grupos como FOX , Turner y Telmex, entre otros, sumado a las alianzas y acuerdos de coproducciones y adaptaciones entre canales y productoras independientes, han cambiado totalmente la composición del mapa de la industria audiovisual. El resultado es una concentración que tiene en la producción local uno de sus pilares fundamentales. Ahí está la oportunidad.
La demanda de productos y servicios por parte del poderoso mercado hispano de Estados Unidos abre un abanico de posibilidades para escritores, productores, canales y actores. Esta demanda no es sólo de insumos y servicios, sino también de conocimientos y de creatividad.
El mercado hispano espera ansioso este tipo de recursos en su proceso de incorporación de modelos, formatos y tecnologías contemporáneas.
La crisis de los grandes canales de TV norteamericanos y la mala administración financiera estadounidense podrían ser la oportunidad para muchos.
Los modelos empresariales exitosos por parte de empresas latinoamericanas que se han
consolidado como productores que ya no venden sólo telenovelas sino sus formatos de entretenimiento se atreven a competir en el segmento de las series, de las películas
y del espectáculo, y son requeridos por el amplio demográfico y fortalecido segmento
económico hispano de Estados Unidos.
Programas de ficción infantiles y juveniles están siendo altamente demandados ante el lanzamiento de nuevos canales y el avance de la televisión digital. Contrario a la realidad del mercado general norteamericano, los hispanos constituimos un grupo joven, de familias numerosas repartidas en toda la unión americana, muy leales a sus culturas y, así mismo, a las marcas.
Así que ojo, porque EE.UU., con su influencia económica y política en la región, ya está disputando este poderoso mercado. No hay duda que el 2008 será un año de definiciones y posiciones.