La industria del cine español ¿convaleciente de muerte?

FAPAE

De izquierda a derecha, José Antonio Félez, presidente de AEC, Joxe Portela, presidente de FAPAE, Leopolgo González-Echenique, presidente de RTVE, e Ignacio Corrales, presidente de TVE.

En el marco del reciente Festival de San Sebastián fueron revelados datos de la industria del cine español por parte de los productores. Y más parecía un festival de anuncios sobre todo tipo de contenidos, y no un festival de cine. Pobre de auspicios, estrellas y de contenidos. Se acabó el brillo de décadas pasadas. ¿Lo bueno?: la denuncia de la situación y la exigencia al Gobierno de medidas urgentes para implantar el nuevo modelo de financiación y de incentivos fiscales, en la cuerda floja a pesar de las promesas de hace un año.

Las cifras son devastadoras. El propio José Antonio Félez, encargado de dar las malas noticias desde la asociación de productores, advirtió: “Nos gustaría mostrar otras cifras, pero es importante conocer el pulso de nuestra industria”.

La facturación del cine español en 2012 ha sufrido una caída del 15% y de un 12% en el empleo que genera.

“En 2013, las previsiones del Instituto Nacional de Estadística son aún peores, con un descenso interanual, al mes de julio, de un 20,8%”, lamentó Félez. (Junto a Félez compareció el nuevo presidente de la Confederación FAPAE, Joxé Portela) y la preocupación en los rostros de los representantes de los productores era más que evidente.

En cuanto a la recaudación en lo que va de este año, las películas españolas han sufrido un descenso de siete millones de euros menos comparado con  2012 (un 20%) y 1,4 millones de espectadores menos que en el mismo periodo del año anterior.

Pero no queda ahí la cosa. Los rodajes notificados han sido de 92 frente a los 129 del año pasado (un 28,7% menos).

 Un dato preocupante: los presupuestos de las películas han sufrido un descenso casi trágico. Más de la mitad de las 65 producciones del año pasado contaron con menos de un millón de euros, el 30,5% entre uno y dos millones y un 16,3% dos millones.  De esos 65 largometrajes, solo hubo 15 por encima de los dos millones y solo ocho por encima de los cuatro millones. La buena noticia es que las ventas internacionales de los productos audiovisuales han experimentado una subida considerable. Las ventas de cine crecieron un 19,9% en 2012 con respecto al año anterior.

La cuota de mercado se mantiene estable, en un triste 11,3% (la misma del año pasado a estas fechas), pero a expensas de lo que pase en este último trimestre, pues la cuota a final de 2012 alcanzó un 17,9% gracias a los taquillazos que salvaron la cara de la industria, Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, y Las aventuras de Tadeo Jones, de Enrique Gato.

A falta de lo que puedan hacer títulos como Las brujas de Zugarramurdi, de Alex de la Iglesia, Gran piano, de Eugenio Mira, o Futbolín, de Juan José Campanella, entre otras, hoy por hoy son dos las producciones españolas que lideran el ranking de las películas más vistas: La gran familia española, dirigida por Daniel Sánchez Arévalo (1,7 millones de euros recaudados desde su estreno hace 15 días), y Justin y la espada del valor, la cinta de animación de Manuel Sicilia, con 600.000 euros en una semana. Y estos no son los únicos problemas del cine español, con reducciones año tras año de las ayudas estatales en el Fondo Nacional de la Cinematografía. La parálisis en la comisión mixta de trabajo encargada de dar salida y negociar un nuevo modelo de negocio y de financiación de la industria —se anunció en San Sebastián hace justo un año y se estableció un calendario concreto que debía de finalizar con una nueva ley en vigor en enero de 2014— ha creado una desazón difícil de sobrellevar.

Portela exigió al Gobierno que se pronuncie. “Es necesario conocer si existe voluntad política o no para sacar adelante este nuevo modelo porque el trabajo técnico ya está hecho. No se han cumplido los plazos y estamos en un momento de absoluta urgencia”.

Eso por no hablar del IVA cultural del 21% desde el año pasado, cuando países como Francia han anunciado que a partir del próximo 1 de enero el impuesto en las entradas de cine se reducirá del 7% actual al 5%.

Portela aseguró que no parece que el IVA en España vaya a sufrir ninguna modificación, al menos en este último trimestre. “Lo que parece es que pueda entrar dentro del paquete de cambios de fiscalidad que el Gobierno prepara para 2014, pero es solo una impresión”.

Los datos son fríos pero la realidad, no. Como ejemplo, el II Foro de Coproducción Europa-América latina que se ha celebrado en San Sebastián y en el que la participación de inversores españoles ha sido mínimo. “Antes eran los españoles los que ayudábamos a las producciones latinoamericanas. Ahora son ellos los que acuden en nuestra ayuda”, aseguraba la realizadora Ana Díez, presente en el foro.

Para el director David Trueba, que ha presentado en la sección oficial Vivir es fácil con los ojos cerrados, lo más dramático de esta situación es el paro y la cantidad de gente que ya ha tirado la toalla. “Es una industria que ha creado mucho empleo y riqueza. Ahora estamos acorralados por la situación, pero es la misma que está viviendo todo el país”.

Antonio de la Torre, otro de los nombres del cine español presentes en este certamen, explica: “En el cine español estamos empezando a emigrar como en el resto de los sectores. Acabo de rodar en Francia y me planteo la posibilidad de trabajar en inglés. Es el desmembramiento de una industria”, explicó ayer el actor de Caníbal y La gran familia española.

El intérprete malagueño apunta dos iniciativas a tomar radicalmente: “Hay que hacer una política de cine, y ahí incluyo el IVA, como se hace en Francia, y lo segundo es que debemos de cambiar radicalmente la mentalidad del español ante el pirateo. El espíritu de Bárcenas nos posee” denunció contundente.

 

Las cifras denotan un rumbo al precipicio

La facturación del cine español ha sufrido un descenso del 15% en 2012, el primer año en el que el Gobierno subió el IVA que soportaban las entradas a espectáculos culturales hasta un 21% (la medida entró en vigor el 1 de septiembre).

El desplome tuvo un impacto directo sobre la destrucción de empleos en el sector: se han perdido un 12% en relación con el año anterior.

El único dato positivo registrado en 2012 vino del exterior, donde las ventas de películas españolas crecieron un 19,9%.

El actual ejercicio mantiene esta cruda tendencia. La recaudación en lo que va de este año supone un descenso del 20% (siete millones de euros menos que en el mismo periodo de 2012).

También ha disminuido el público: 1,4 millones de espectadores menos que 2012.

La caída está repercutiendo también en la cifra de rodajes: 92 frente a los 129 del año pasado (un 28,7% menos).

Caen también los presupuestos. Más de la mitad de las 65 producciones de 2012 tuvieron un presupuesto inferior al millón de euros.

Hay que esperar un trabajo profundo en otros festivales como el que hicieron los productores en San Sebastián.

Si hay algo positivo e impulsador en cualquier sector, es sincerar la información.

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